La Abadía de Lucedio fue fundada en 1123 por los monjes Cistercienses, que sanearon el territorio introduciendo a principios del siglo XV -fueron los primeros en Italia- la cultivación del arroz.

Con el pasar del tiempo, y gracias a la posición geográfica estratégica a lo largo de la Vía Francígena, la Abadía fue un próspero centro de poder económico y político, siendo visitada por tres Pontífices.

Lucedio también fue motivo de enfrentamiento entre linajes italianos: pasó de los Gonzaga a los Saboya y, a principios del siglo XIX pasó a ser propiedad de Napoleón.

Más tarde pasó al marqués Giovanni Gozani di San Giorgio, antepasado de la actual dueña, la condesa Rosetta Clara Cavalli d’Olivola Salvadori de Wiesenhoff.